El laboratorio se propuso como un espacio abierto e inclusivo de experimentación que busco la construcción de saberes colectivos que reflexionarán críticamente sobre el uso de las tecnologías como modos de hacer en el mundo, rutas para resolver problemas y la posibilidad de construir futuros, desde procesos solidarios. Y buscó promover la autonomía tecnológica entre y a favor de poblaciones vulnerables.