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Columna especial “Con ciertos textos”

Asif Kapadia: Adio Diego, Ciao Maradona

Por: Iris Juaréz

Es casi imposible hablar de pasiones sin caer, en algún momento, en un halo de cursilería. Y yo, cuando hablo de fútbol, resuelvo imposible caer en la más barroca y ridícula cursilería. Todavía reciente la muerte del más grande (desde donde yo lo leo) no contuve la necesidad de pensar en el Diego, en el Maradona. Busqué en mi memoria la cosa que más recuerdo de él, y sí, fue ese gol con el puño contra los ingleses en cuartos de final en México 86. No tengo claro en qué momento ese gol mañoso se convirtió en un símbolo, de tantas cosas y para tanta gente. Puede que sea el día que lo sacralizamos, el día que volvimos a Maradona un Dios. Me atreví a cambiar el tópico de mi primera colaboración en este espacio que se proyecta de largo aliento. Tenía preparado un contrato de lectura diferente que implicaba pensar en mis textos como una simple columna, y no como una revolución, pues pretendía hablar del “La sombra del caudillo”. Ahora les pido leer esto como una columna, no como una final de Copa del Mundo.

La mano de Dios. Argentina vs Inglaterra, México 86 (Gol de Maradona)

Pienso que aún no tenemos conciencia del hombre que se fue, lo sabe su familia, sus amigos, sus colegas, su exesposa. El resto, seamos justos, se nos fue el futbolista, el icono cultural. Y sí creo que es necesario leer con cuidado a quién o a qué nos estamos refiriendo. La polémica que causó la muerte de Maradona en la Argentina rayó en el absurdo. Entre quienes ni siquiera estimaron los múltiples líos legales o su paternidad irresponsable e infidelidades, y quienes pretendían “cancelar” cualquier tipo de sentimiento y manifestación de duelo u homenaje, no sólo a modo personal, sino juzgando y sentenciando a los aficionados que fueron sensibles ante la pérdida.

La distinción entre el Diego y el Maradona la lleva a la pantalla, precisa y brillante, el documentalista Asif Kapadia, quien ya cruzó la línea de fuego sin quemarse con dos documentales que anteceden al de Diego. Por un lado, la historia del corredor brasileño de Formula 1, Ayrton Senna (Senna, 2010), y la cantante británica Amy Winehouse (Amy, 2015). Ambos documentales se pueden encontrar en streaming. Los tres trabajos de Kapadia están armados sin voz en off. De esta manera construye meticulosamente una conexión entre archivo, narración y el uso pertinente y sobrio de las entrevistas, nada sobra pero tampoco hay algo que falte en esta visión casi de ensayo biográfico en sus documentales.

Diego Maradona (2019), trailer HBO

Hay que considerar que era gigante el desafío de llevar a buen puerto la biografía de Diego Armando Maradona, un hombre empantanado en la polémica, entre los sentimientos que causaba dentro y fuera de la cancha. De Diego Armando Maradona, el Dios, al que se ama con fervor cuando concede el milagro y al que se le reclama cuando manda un castigo o una prueba, la religión del pueblo llamada fútbol caía en los hombros de un sólo hombre. Del Diego que nació en el barrio Villa Fiorito al sur de la Gran Buenos Aires, un barrio pobre de la capital argentina y con el que Kapadia nunca juega a modo lastimero. Maradona comenzó su carrera profesional en Argentinos Junior. Luego da el salto a Barcelona, pero su destino era napoletano. En el San Paolo de Napoli lo convirtieron en Santo, en el Estadio Azteca ascendió a categoría de Dios.

Sobre el documental, le pido lector que confié en mi jucio, aunque Kapadia con un premio de la academia no requiere mi recomendación. Pero contrario a lo que podría pensarse, para entender o disfrutar de Diego Maradona no es necesario ser hincha, aficionado al fútbol o tener cualquier tipo de conocimiento sobre el deporte; como tampoco es necesario saber de Formula 1 para maravillarse con Senna o gustar de la música de Winehouse para adentrarse al universo de Amy. Y repito, lo interesante y lo que hace al documental tan atrayente es la construcción narrativa que apela a la cronología de episodios icónicos en la vida profesional y pública de Diego. No hay una intención de sesgo, no hay necesidad. Maradona está más allá de cualquier intento de reivindicación, y esa justicia , la de mostrar al hombre y al Dios, prima las poco más de dos horas que dura el documental.

Hay una serie de momentos que le interesan a Kapadia, por supuesto su llegada a Napoli, la Copa del Mundo México 86, la Copa del Mundo Italia 90, y las últimas temporadas que pasó en el Napoli, atrapado entre la presión de la liga, la Camorra (la mafia italiana que opera en la región de la Campania, especialmente en Napoli), y su adicción a la cocaína. La ausencia de un narrador permite observar sin enjuiciamientos el mundo en el que Maradona estaba envuelto: sus vínculos con la Mafia, sus relaciones fuera del matrimonio, su paternidad no responsable, los escándalos, las fiestas, el compromiso con la camiseta, su genialidad en la cancha y su enorme torpeza emocional. Uno de los momentos memorables que narra Kapadia es el primer Scudetto de la Serie A Italiana que gana el Napoli, propio a la temporada entre 1986 y 1987. La gran fiesta napoletana, un San Paolo copado, un vestuario donde Diego fue el protagonista, San Jenaro de Napoles (el santo patrono) y Maradona comenzaron a compartir el patrocinio de la ciudad sureña.

Festejo del primer Scudetto de la serie A Italiana que gana el Napoli

Daniel Arcucci periodista deportivo argentino dice en una de las entrevistas que llevan el rumbo narrativo del documental: “Todo el mito Maradona alcanza con el partido contra Inglaterra: un poco de trampa y mucha genialidad”. El 22 de julio de 1986 se jugaba otra guerra lejos de las Malvinas, y se ganó un partido que supo ganarle la guerra a los ingleses. Y bueno, advertí al inicio que soy propensa a caer en cursilerías y quizá esté banalizando. Pero el partido de la sacralización resulta tan cercano y entendible para casi todos, excepto para quienes lo perdieron, porque esa es la forma en la que pasamos sorteando la vida, y más si se nació en America Latina, “un poco de trampa y mucho ingenio”.

Entonces, creo que ya le di mucho espacio al Maradona tramposo, lo justo sería hablar del Dios, del que recibió la pelota lejos del área chica de los ingleses, condujo el balón gambeteando y con una rapidez que nadie lo pudo parar, miró a Valdano que lo acompañó durante toda la jugada, pero Shilton (el portero inglés) se venció, Maradona tiró a la portería, lo siguiente fue el Azteca gritando: ¡Gooooool! Eduardo Galeano en El fútbol, sol y sombra… dice sobre el ídolo, “A veces el ídolo no cae entero. Y a veces, cuando se rompe, la gente le devora los pedazos”. Y eso mismo le pasó a Maradona en diferentes momentos de su vida y carrera, Kapadia muestra un hombre que conocía a cabalidad su función como Dios, lo mismo disfrutaba ser amado que blasfemado.

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